Un vuelo de aproximadamente 18 horas para llegar a Asia puede parecer una eternidad. Y es que, cuando pensamos en un trayecto tan largo, probablemente una de las primeras preguntas que vienen a nuestra mente es: ¿Qué voy a hacer durante tantas horas sentado en un avión?
La realidad es que un vuelo tan largo puede resultar abrumador, especialmente cuando se trata de viajar al otro lado del mundo. Sin embargo, con un poco de preparación es posible hacer que esas horas pasen mucho más rápido y, sobre todo, convertirlas en una oportunidad para descansar, desconectarse y disfrutar de un momento de tranquilidad.
En nuestro caso, cada vez que viajamos a Asia vamos con toda la adrenalina y emoción del viaje. A veces llegamos al aeropuerto con la energía al máximo y con unas ganas enormes de comenzar la aventura. Pero también hemos aprendido que dormir y descansar durante el vuelo es fundamental para no sentir que el trayecto fue eterno y, sobre todo, para llegar un poco más descansados y poder disfrutar nuestro primer día.
Por eso, después de varios vuelos largos, estos son los consejos que siempre seguimos y que nos han ayudado a hacer más llevadero el viaje.
1. Elige bien tu asiento

No todos los asientos son iguales y, cuando vas a pasar tantas horas en un avión, elegir correctamente puede cambiar por completo tu experiencia.
Si necesitas levantarte constantemente o quieres tener mayor libertad de movimiento, el asiento de pasillo puede ser una buena opción. Si prefieres dormir y evitar que otras personas te despierten para salir, probablemente la ventanilla sea más cómoda para ti. También existen los asientos de salida de emergencia, que suelen ofrecer mayor espacio para las piernas, aunque tienen condiciones específicas que debes revisar antes de elegirlos.
Nuestro consejo es que, para vuelos tan largos, vale la pena considerar pagar un poco más por asientos con mayor espacio, especialmente si el presupuesto lo permite.
En nuestro caso, preferimos sentarnos juntos y elegir asientos que nos permitan tener un poco más de espacio. También nos resulta más cómodo ir en los lugares de pasillo y centro, porque así podemos levantarnos para ir al baño, tomar algún snack o simplemente estirar las piernas sin tener que molestar demasiado a otros pasajeros.
Antes del viaje también recomendamos revisar qué tipo de avión utilizarán y cuáles son los asientos disponibles. Hacerlo con anticipación puede marcar una gran diferencia.
2. Vístete pensando en la comodidad
En un vuelo de tantas horas, la comodidad debe ser una prioridad.
La temperatura dentro del avión puede cambiar y, después de permanecer sentado durante mucho tiempo, es normal sentir cierta incomodidad o incluso notar que los pies se hinchan.
Por eso, lo mejor es elegir ropa holgada, cómoda y que permita moverse fácilmente. Las capas ligeras también son una excelente opción porque puedes quitarte o ponerte prendas dependiendo de la temperatura de la cabina.
En nuestro caso, solemos viajar con ropa muy cómoda, como pants, sudaderas y calzado que podamos quitar fácilmente. Incluso, dependiendo del viaje, hemos llevado pantuflas o Crocs para sentirnos más cómodos durante el trayecto.
En mi caso, cuando sé que quiero dormir y descansar durante buena parte del vuelo, también opto por usar un top deportivo para sentirme más cómoda.
Y algo que consideramos muy importante: Las calcetas de compresión. En vuelos tan largos pueden ser una buena opción para ayudar a favorecer la circulación y disminuir la sensación de piernas pesadas. Si tienes alguna condición médica o dudas sobre su uso, lo mejor es consultar previamente con un profesional de salud.
La idea es simple: Vístete para pasar muchas horas sentado, no solamente para la foto en el aeropuerto.
3. Prepara un pequeño kit de confort

Cuando sabes que pasarás prácticamente todo un día entre vuelos y aeropuertos, tener a la mano algunos artículos básicos puede hacer una gran diferencia.
Algunas cosas que pueden ser útiles son:
- Almohada cervical.
- Antifaz para dormir.
- Tapones para los oídos.
- Audífonos.
- Crema hidratante.
- Bálsamo labial.
- Cepillo y pasta de dientes en tamaño de viaje.
- Desodorante.
- Medicamentos personales que utilices habitualmente.
En nuestro caso, también llevamos algunos productos que sabemos que podemos necesitar durante el vuelo. Por ejemplo, yo suelo llevar mis medicamentos para la rinitis, ya que el aire acondicionado de los aviones puede provocarme estornudos y fluido nasal.
También llevo mis pastillas para dormir, pero aquí hacemos una aclaración importante: Si utilizas medicamentos para dormir, asegúrate de que sean apropiados para ti y de usarlos únicamente según las indicaciones de tu médico o profesional de salud. No es recomendable probar un medicamento nuevo por primera vez durante un vuelo de tantas horas.
Además, algo tan sencillo como cepillarte los dientes, lavarte la cara y ponerte un poco de crema antes de aterrizar puede ayudarte a sentirte mucho más fresco al llegar.
4. No sobrecargues tu equipaje de mano

Mover una maleta pesada por el aeropuerto, subirla al avión y después intentar acomodarla en el compartimento superior puede convertirse en un estrés innecesario.
Para el vuelo, lo ideal es llevar únicamente aquello que realmente necesitarás durante el trayecto y tener todo organizado para encontrarlo fácilmente.
Sin embargo, cuando se trata de viajar a Asia, nosotros tenemos un consejo muy particular: Lleva espacio para regresar con compras.
Si algo hemos aprendido es que, una vez que llegas a Japón, Corea del Sur, China u otros destinos de Asia, probablemente encontrarás muchísimas cosas que querrás comprar.
Por eso, nosotros procuramos no llevar demasiada ropa desde casa cuando sabemos que tendremos oportunidad de comprar durante el viaje.
Una de nuestras mejores aliadas es la famosa maleta tipo matrioska: llevar una maleta dentro de otra más pequeña o contar con equipaje que pueda ampliarse nos permite viajar relativamente ligeros al inicio y tener mayor capacidad para el regreso.
Eso sí, siempre es importante revisar las políticas de equipaje de la aerolínea con la que viajarás y considerar el peso permitido antes de regresar.
5. Planea qué vas a comer durante el vuelo

En un vuelo de 18 horas, la comida también forma parte de la experiencia.
Si tienes alguna restricción o necesidad alimentaria especial, es recomendable solicitar el menú correspondiente con anticipación directamente con la aerolínea.
Incluso si no tienes ninguna restricción, llevar algunos snacks puede ser útil para esos momentos en los que tienes hambre entre servicios de comida.
Algunas opciones sencillas pueden ser frutos secos, barras de cereal u otros snacks que sean fáciles de transportar y que cumplan con las restricciones de seguridad y las normas de ingreso del destino.
La clave está en no depender exclusivamente de los horarios de comida del avión y tener algo pequeño a la mano si lo necesitas.
6. Levántate y muévete cada cierto tiempo
Pasar muchas horas sentado puede hacer que el cuerpo se sienta rígido y cansado.
Durante el vuelo, intenta levantarte periódicamente, caminar un poco por el pasillo cuando sea posible y mover los tobillos y las piernas mientras permaneces sentado.
Incluso pequeños movimientos pueden ayudarte a sentirte menos rígido al llegar.
Si estás durmiendo, evidentemente no necesitas despertarte constantemente solo para caminar, pero durante los periodos en los que estés despierto puedes aprovechar para levantarte, ir al baño o simplemente dar algunos pasos.
Además, si utilizas calcetas de compresión o tienes alguna condición médica que pueda aumentar tu riesgo de problemas circulatorios durante vuelos largos, es recomendable consultar con un profesional de salud sobre las medidas adecuadas para ti.
7. Toma suficiente agua
El ambiente dentro de un avión suele ser bastante seco y, después de tantas horas de viaje, es fácil terminar sintiéndose cansado, con dolor de cabeza o simplemente deshidratado.
Por eso, intenta beber agua regularmente durante el trayecto.
También es recomendable moderar el consumo excesivo de alcohol y cafeína, especialmente si tu objetivo es dormir y llegar descansado.
Para nosotros, mantenernos hidratados es parte importante de la estrategia para sentirnos mejor durante el vuelo y al llegar a nuestro destino.
8. Adapta tu reloj al horario de Asia
Una de las cosas que más nos ha ayudado a afrontar los viajes largos es comenzar a pensar en el horario del destino desde el propio avión.
Puedes ajustar tu reloj al horario de la ciudad a la que llegarás desde que comienza el viaje. Esto ayuda a que mentalmente empieces a adaptarte al nuevo horario.
En nuestro caso, la mayoría de nuestros vuelos a Asia han sido durante la noche, así que procuramos dormir durante buena parte del trayecto.

La idea es llegar lo más descansados posible y, si llegamos durante el día, intentar mantenernos despiertos hasta la noche del nuevo horario. Aunque puede que ese primer día estés cansado, creemos que hacer el esfuerzo de adaptarse desde el principio puede ayudarte a comenzar a regular tus horarios más rápidamente.
Por supuesto, cada persona es diferente y el jet lag puede afectar de distintas maneras. Pero algo que nos funciona es tratar de vivir desde el avión con el horario del destino, en lugar de pensar todo el tiempo en la hora que dejamos atrás.
9. Aprovecha el vuelo para desconectarte
Estamos tan acostumbrados a tener el teléfono lleno de notificaciones, mensajes y pendientes que un vuelo largo puede convertirse en una oportunidad inesperada para desconectarnos.
Son muchas horas en las que puedes dejar de lado las obligaciones y dedicarte simplemente a ti.
Puedes aprovechar para:
- Leer un libro.
- Ver películas o series.
- Escuchar música.
- Escuchar un podcast.
- Escribir en una libreta.
- Organizar tus fotografías.
- Planear las actividades del viaje.
- Dormir.
- Simplemente cerrar los ojos y descansar.
No tienes que mantenerte entretenido durante las 18 horas.
De hecho, uno de nuestros mejores consejos es precisamente ese: No sientas que tienes que hacer algo todo el tiempo.
A veces, descansar, dormir y simplemente dejar pasar las horas también es aprovechar el viaje.
10. Relájate y acepta que el vuelo es parte de la aventura
Cuando pensamos en viajar a Asia, nuestra mente suele estar en los templos, las ciudades, la comida, las compras y todos esos lugares que estamos a punto de conocer.
Pero antes de llegar, hay que pasar por el avión.
En lugar de pensar que el vuelo es un trámite que hay que soportar, una buena estrategia es verlo como parte de la aventura.
Son muchas horas, sí. Pero también son muchas horas en las que puedes dormir, descansar, leer, ver películas y desconectarte de la rutina.
Y aunque al principio puede parecer que 18 horas son interminables, la realidad es que el tiempo pasa mucho más rápido cuando estás cómodo y tienes una buena actitud.
Nuestro consejo final para un vuelo de 18 horas a Asia
Después de nuestros viajes, algo que tenemos muy claro es que llegar descansados puede cambiar por completo la experiencia del primer día.
Nosotros viajamos con muchísima emoción y adrenalina, así que es muy fácil llegar al destino queriendo aprovechar cada segundo. Pero también sabemos que, si no descansamos durante el vuelo, el cansancio puede aparecer de golpe cuando menos lo esperamos.
Por eso, nuestra prioridad es intentar dormir, mantenernos hidratados, movernos de vez en cuando y viajar lo más cómodos posible.
Nuestro objetivo no es llegar completamente frescos como si hubiéramos dormido ocho horas en nuestra cama, porque eso probablemente no sucederá. La idea es simplemente llegar lo suficientemente descansados para disfrutar el comienzo de la aventura.
Así que, si estás planeando tu primer viaje a Asia y te preocupa ese vuelo larguísimo, no te angusties.
Prepárate con anticipación, elige bien tu asiento, usa ropa cómoda, lleva tus básicos de viaje y, sobre todo, aprovecha esas horas para descansar.
Porque sí, el vuelo puede durar aproximadamente 18 horas, pero recuerda que al otro lado del mundo te espera toda una aventura.
Y créenos: cuando finalmente aterrizas y sales del aeropuerto, esas 18 horas parecen haber valido completamente la pena.






